Prologue to Monitory Democracy in the Era of the New Media Galaxy

John Keane’s prologue to Ramón A. Feenstra, Democracia Monitorizada En La Era De La Nueva Galaxia Mediática: Based En La Propuesta De John Keane (2012)

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Vivimos en una era revolucionaria de la abundancia comunicativa en la cual numerosas innovaciones de medios y herramientas de comunicación –desde conexiones de banda ancha a los smartphones, libros electrónicos, tweets y cloud computing– despiertan una gran fascinación que se mezcla con entusiasmo. En el campo de la política, están floreciendo discursos esperanzadores sobre la democracia digital, la web 2.0, los ciberciudadanos y el gobierno electrónico. De hecho, es comprensible que así sea ya que son numerosas y apasionantes las formas según las cuales la abundancia comunicativa está alterando el panorama de nuestras vidas y de nuestra política, frecuentemente a mejor. La abundancia comunicativa alimenta el crecimiento de una democracia monitorizada que presenta entre sus tendencias más llamativas: la aparición de nuevos bancos de información, el cuestionamiento de la relación supuestamente “natural” entre lo privado y lo público, el aumento constante de escándalos que son sacados a la luz pública y el reforzamiento tanto de ciudadanos representantes de intereses y preocupaciones concretas como de públicos de carácter transfronterizo.

Sin embargo, todavía es escasa la atención brindada por parte de los académicos respecto a las contra-tendencias existentes como, por ejemplo, el desarrollo de medios de comunicación decadentes que fomentan la concentración de un poder sin límites, debilitando el espíritu y la esencia de la democracia. Además, también podemos señalar, entre otras problemáticas, contra-tendencias obvias como: el progreso de métodos de censura por parte de gobiernos –los sistemas de control de Internet aplicados en China e Irán son de lo más sofisticados- y el uso por parte de gobiernos y de empresas de ciertas tácticas manipulativas de relaciones públicas. Mientras que también supone un mal presagio para la democracia otras tendencias como las tormentas informativas de rumores, la presencia de modelos  mediáticos populistas estilo Berlusconi, las grandes mentiras políticas, los ataques cibernéticos, las comunidades en línea cerradas y el organizado silencio mediático frente al poder que no rinde cuentas.

La democracia monitorizada en la era de la nueva galaxia mediática supone una guía innovadora escrita por un joven investigador útil para comprender y explicar estas tendencias contradictorias, así como para saber cómo lidiar con ellas. A través de la construcción de un relato sobre “la nueva galaxia mediática” de nuestro tiempo, Feenstra ofrece una explicación del porqué la monitorización pública del poder organizado es de vital importancia, y por qué la decadencia mediática es perjudicial para el sistema democrático. El autor aborda algunas preguntas difíciles pero inevitables: ¿cuáles son las fuerzas principales de la decadencia mediática? ¿Deberíamos estar esperanzados, por ejemplo, por el creciente peso de la escena blog, o deberíamos más bien estar preocupados por el colapso de los modelos tradicionales de negocio de la prensa y por la persistente fuerza del estilo periodístico de Murdoch basado en el sensacionalismo, y acusado a menudo de malas prácticas que incluyen el espionaje en la vida privada de los ciudadanos? ¿Qué se puede hacer (si es que realmente se puede hacer algo) respecto a la decadencia mediática? ¿Es la mejora de la regulación legal nuestra mejor esperanza? ¿Cómo de eficaz puede ser la redefinición de un modelo mediático de servicio público del siglo XXI? Finalmente, este libro plantea preguntas claves y de gran actualidad como, por ejemplo, cuando juzgamos o tratamos de hacer un balance respecto a la era de la abundancia comunicativa: ¿consideramos que esta nos ofrece más riesgos o más promesas? ¿Existen tendencias paralelas con respecto a principios del siglo XX, cuando la prensa escrita, la radio y el cine apresuraron un colapso generalizado de la democracia parlamentaria? ¿Son los déficits mediáticos de nuestro tiempo los posibles precursores de tendencias autoritarias que quizás acaben con el nacimiento de una “posdemocracia” – sistemas políticos donde los gobiernos dicen representar a una mayoría que no son sino meros artefactos de la manipulación mediática, del dinero y de las fuerza de las armas? Y si eso sucede, ¿qué se habrá perdido? En resumidas cuentas: ¿por qué deberíamos preocuparnos por la decadencia mediática?

John Keane

Sídney y Berlín

Febrero del 2012

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